
Asociación del Profesorado de Música de Primaria y Secundaria de la Comunidad
Valenciana
El desmantelamiento de la Educación Musical
Siento tener que recurrir a ejemplos extramusicales para dar mi opinión sobre el futuro de la educación musical obligatoria. Si hubiéramos tenido otras leyes y prácticas podríamos hablar directamente de Música, pero no ha sido así. Por tanto hablaremos de geometría, mientras podamos, que todo llegará. Imaginemos que, desde una situación ideal o coherente, en la que el alumnado conoce las diversas figuras geométricas, sus desarrollos, las fórmulas para conocer sus perímetros y áreas, sus secciones, sus regularidades, los teoremas que han originado, las relaciones entre ellas, sus aplicaciones a la práctica cotidiana y la filosofía que conlleva la delimitación de una superficie, se fuera pasando, lustro tras lustro (y a veces de año en año) gracias a las distintas leyes educativas de distintos gobiernos y de distintos sabios, a una situación en la que sólo se le pide al alumnado que simplemente reconozca entre un triángulo y un círculo. Así cubriríamos los objetivos de la cosa geométrica. Imaginemos esa paulatina degradación de la materia, esa deconstrucción progresiva hasta la nada. Al mismo tiempo, los responsables educativos sólo hablarían de calidad y excelencia en educación, cada vez más y con más energía. Al mismo tiempo, yo como maestro preguntándome qué quiere decir calidad, cada vez más pero con menos energías. Eso es lo que está pasando con la Educación Musical, por eso no podemos hablar de música directamente.
No se si es persecución o ignorancia, pero sus contenidos, en el periodo obligatorio (y por tanto con garantía de calidad, etc., etc.) se han ido devaluando a pasos agigantados con las sucesivas leyes, decretos y hojaldres de viento que sobre educación (sin educación) se han ido arrojando como bofetadas, primero sobre los ciudadanos y ciudadanas, y en segundo lugar sobre profesores y profesoras que han tenido que “ejecutarlas”. La Música pertenece a las materias que van despojando de su esencia, de contenido, de programa. Hay otras materias que se hinchan, se inflan, de apartados, subapartados y apéndices hasta reventar de éxito. La Música no, ¿por qué? Pues es fácil: por ignorancia, por desconocimiento, por analfabetismo. Por eso no podemos hablar de Música directamente.
Y al no tener mucha esencia eso de la Música, pues, tiene todas las de perder a la hora de rebajar los horarios en el periodo escolar de la calidad obligatoria.
¿Nos imaginamos que al final de las etapas obligatorias educativas el alumnado sólo pudiera clasificar vagamente un conjunto de figuras geométricas o de palabras (pintándolas previamente con sus colores correspondientes, eso si)? Imagino que como usuarios del sistema educativo no lo admitiríamos.
El desconocimiento secular, por parte de los responsables educativos de turno, de materias fundamentales ha llevado a plasmar en boletines oficiales y demás pergaminos, barbaridades colosales que todos conocemos, y en todas las áreas de conocimiento, condenando al analfabetismo, insisto, y al desequilibrio, a la descompensación educativa a generaciones enteras, por eso no podemos hablar de Música directamente, perdón.
Desequilibrio legislativo que, en líneas generales, el profesorado y muchos claustros y algunos colectivos educativos han sabido paliar con su buen hacer y con su sentido real de lo que es la educación. En particular, el profesorado de música, que, en pocos años se ha creído lo de la normalización musical y se ha dado un baño renovador en metodologías, recursos, estrategias, fundamentación y artilugios informáticos.
Lo siento, pero creo que este esfuerzo no se corresponde y hay que hacer autocrítica: la sociedad, la política, los medios de comunicación siguen viendo en la Educación Musical tan sólo el aspecto lúdico, nada más, por ignorancia, por desconocimiento, por analfabetismo, así de claro. Se ignora la troncalidad que tuvo en otras épocas, se ignoran sus procesos de estructurar el conocimiento, la percepción, el espacio, la creación, de estructurar la comunicación, por ejemplo. ¿Qué nos hemos pensado que es esto de la Música?
Los medios de comunicación opinan sobre esto, la clase política opina y la que está en el poder propone y ordena. Pero quien no opina es el entorno escolar, las madres, los padres, el profesorado, que no acaban de entrar en profundidad ni dar una opinión consistente. Por favor, opinemos y hagamos debate. Lo que no puede ser es que la máxima preocupación y discusión sea si va a haber religión, o no, o de qué manera (dicho sea con relativo respeto). Ese no es el debate educativo que se pretende en un país culturizado, pero es el debate que tenemos por ser analfabetos. Cada materia debe sacar del armario sus aspiraciones y los profesionales de cada una de ellas deben decir, deben escribir y decidir sobre sus carencias y establecer la renovación y adecuación necesarias.
A la Música se le va despojando de corpus académico en cada nueva ley de educación, para dejarla en estado de comodín compartiendo su escasísimo horario dentro de la llamada educación artística (¿?) o, si hace falta se la elimina directamente en favor de metas (asignaturas) más altas. No hace falta mas que leer por encima la propuesta de nuevos contenidos, objetivos y evaluación, tanto el documento central como el autonómico: ambigüedades, inconcreciones, mezcla arbitraria con la materia plástica, ninguna alusión específica al lenguaje musical, a metodologías, a secuenciación de contenidos, a la terminología propia musical, que, si bien dejará la puerta abierta al buen hacer del profesorado especialista que, a pesar de todo, sabe enseñar Música, constata un vaciado de densidad que no se corresponde en absoluto con la formación permanente que realiza el docente ni con el currículum coherente que exige en un sistema moderno y de calidad, y que, curiosamente, en la comunidad valenciana, desde los años ochenta, constituye un ejemplo de normalización para todo el estado.
Es urgente opinar y hacer debate, proponer y tener en cuenta al profesorado especialista. No se trata de una situación de ahora, se viene arrastrando desde hace mucho tiempo, las diferentes orientaciones políticas que hemos tenido nunca han garantizado un estatus estable y digno para la Educación Musical. Ningún gobierno lo ha sabido rentabilizar. Animo a todos los que están ahora en campaña para que se hagan eco y concreten su propuesta.
Lo siento, la ignorancia y el analfabetismo hacen que no podamos hablar en términos musicales … tal vez, si opinamos, si estudiamos la cosa en serio, dentro de unos años podamos hacerlo.
Y sin saberlo, vivimos la vida con aseveraciones, con contrastes, decaimientos, paralelismos, con recuerdos, memoria, pausa y agitación, preguntas y respuestas y evasivas, con muchos y con pocos, con transformaciones del original y una síntesis final que nos habla del inicio,…como una sonata.
Francisco Medina
Profesor de Música